No Encajes
En 1847 la poeta
ecuatoriana Dolores Veintimilla, iniciaba así su poema Quejas:
“¡Y amarle pude! Al sol de la existencia,
se abría apenas soñadora el alma…Perdió mi pobre corazón su calma desde el
fatal instante en que le hallé (…)”. Lo he reconceptualizado para
convertirlo en estandarte de este blog “¡Y
amarme pude! Al sol de la existencia, se abría apenas soñadora el alma…Encontró
mi corazón su calma, desde el hermoso instante en que me hallé”.
Nuestra Dolores se
suicidó muy joven por las exigencias de una conservadora sociedad que, con chismes y sermones, cortó sus alas. Ciento
sesenta años después, hombres y mujeres, de distintas edades, seguimos sin cumplir
los estándares de la sociedad. Queremos encajar en la “normalidad”, en las
modas, en las tallas, en las apariencias, en los gustos mayoritarios, en lo
establecido, porque ser diferentes nos
convierte en el blanco de la crueldad.
Gordis, gordita/o, anchito/a,
gorda/o, chancha/o, obeso/a o ¡pero si estás en los huesos!, flaca/o, eres una
tabla, no tienes curvas, eres un esqueleto, no comas tanto o come más. Estás bien pero… no eres tan alta/o, no te
queda, se te ve la celulitis, se te ve la panza, no llenas el brasier, llenas mucho el sostén,
no tienes rabo, tienes mucho rabo y con la colección de peros… nos encaminamos
hacia una perfección inexistente, photoshopeada y llena de filtros.
Estamos bombardeados de
“belleza” a través de los medios de comunicación y en nuestra realidad virtual,
que de real no tiene nada; modelos, actrices, influencers, nos convencen que la felicidad tiene talla, medidas,
color de piel y ojos, largo de cabello, etc.
Sin embargo, el Body
Positive es una corriente de reconciliación con el cuerpo, impulsado por
mujeres curvy
que se ha tomado el espacio social de la web y la industria de la moda, promoviendo
la dignificación de todos los cuerpos.
El Body Positive es una
invitación a hombres y mujeres, a aceptarse como son, dejar los estereotipos a
un lado, a creer en sí mismo independientemente de su peso, la distribución de
su masa corporal, de sus condiciones físicas y discapacidades. Es usar la
aceptación como una herramienta de empoderamiento que plantea un estilo de vida
saludable, sin desconocer las diferentes formas de cuerpos. Busqué a gente de
la Universidad en la que estudio para hablar de Body Positive, Michelle y Jordy
respondieron a mi invitación.
Michelle afirma que se
considera normal, ni gorda ni flaca; aun así tiene problemas para conseguir
pantalones por la dimensión de sus caderas, piernas y trasero. Sostiene que jamás ha hecho dietas, que se
siente bien con su cuerpo que lo único que se hiciera es ponerse pechos porque
cree que la naturaleza de las mujeres es tenerlos y no tiene lo suficiente por
un problema hormonal en su adolescencia.
Aconseja amar esas
imperfecciones, “chicas quiéranse muchísimo, porque gracias a lo que son y como
son y esas imperfecciones que nosotros
decimos: ah odio mis piernas, odio mi pecho, odio mi abdomen, eso es lo que te hace única, lo que te enriquece
y lo que te hace única como persona”. “A quererse en vez de juzgarse frente al
espejo”, dice con una sonrisa de lado.
Jordy se considera obeso,
dice que desde pequeño le gustó la comida y que nunca tuvo problemas con su
apariencia. Afirma “cuando creces tienes consecuencias sociales
(…) que he sabido manejar de la mejor manera porque sé que quiero y sé a dónde
voy.” Para él es complicado conseguir
ropa de su talla, porque muy pocas veces encuentra prendas XXL que sean de su
agrado, no se viste según su estilo sino por lo que le da.
Jordy ha considerado
someterse a una operación por salud y “motivos comerciales”, quiere aprovecharse del sistema “me cuadraría con
esos patrones y me iría mucho mejor de lo que me va” señala. Pero ahorita no lo
va a hacer porque tiene planes, quiere acabar la carrera, irse a vivir en Quito,
por las oportunidades a nivel audiovisual que presenta, y luego viajar a EEUU
con un emprendimiento que le permita combinar lo audiovisual y la música, su
otra pasión.

Comentarios
Publicar un comentario